Arquitectura

Su planta tiene disposición basilical, con tres naves separadas por columnas. Cada una de ellas tiene su respectiva cabecera. Los alzados revelan las importantes cubiertas de madera de las naves y las bóvedas de los ábsides: gallonada la central, octopartitas las otras dos, y los tramos previos de todas ellas de crucería simple. Su torre-fachada es de gran originalidad debida a su escasez en Andalucía. El minarete fue prolongado y la entrada al mismo, previo patio de las abluciones, se convirtió en la principal fachada del templo manteniendo su estructura mudéjar.
 

A simple vista no se aprecien huellas del periodo islamista. Sin embargo es evidente que esta iglesia fue una mezquita, lo cual prueban la existencia de su minarete, el alfiz que enmarca la entrada y su planta basilical. Fue el profesor Angulo en su ensayo de la Arquitectura mudéjar sevillana, quien con más conocimiento demostró este periodo en la Iglesia. En efecto, este investigador advierte en el buque del la Iglesia, una clara diferenciación entre una parte antigua, de momento poco avanzado del gótico, y otra nueva, correspondiente a las proximidades del año año 1500. Clasifica en la primera el ábside central, vacila sobre la cronología de los pilares típicos del mudejarismo local por sus columnas adosadas en los frentes menores y explícitamente identifica en la última las absidiolas, portadas y torre.

La Capilla Mayor, con su tramo antecedente, muestra en la intensidad de su mudejarismo bovedita gallonada en la intersección de los nervios y ventana ciega exterior notoria antigüedad sobre el resto. Aún más en el cuerpo de las naves y las portadas, porque claramente revelan las proximidades del Renacimiento.

 

Afortunadamente, en el Archivo parroquial de Santa María, se encuentra un libro de cuentas de fábrica de esta Iglesia de San Felipe, que comprende noticias de 1456 a 1505, de extraordinario interés. El escaso número de libros parroquiales de dichos años que existen en las iglesias andaluzas, y el hecho de tratarse de un momento de importancia inusitada para el templo que nos ocupa, otorga honores especiales al hallazgo.

 

En dicho libro se recoge que durante la segunda mitad del siglo XV, tuvo lugar la reconstrucción del edificio, según puede deducirse de las cuentas pormenorizadas que se publican. En ellas puede apreciar el lector como la redacción documental menciona repetidamente el costado y el ala de la nave, haciéndonos sospechar las cuentas cobradas, las condiciones que en años diversos se redactan para la obra de dicho costado, la referencia a derribo de la nave vieja y construcción de varios arcos y otros pormenores, que se trata de todo o casi todo el buque de la iglesia, excepción hecha, según creemos, de la capilla principal, donde las obras debieron ser menores.

Las noticias comienzan en 1456; pudiera puntualizarse la fábrica de la portada principal de 1468 a 1470 y considerar al maestro albañil Martín García, quizás uno de tantos alarifes moriscos que en la región trabajaban, como su constructor. En 1473 se construían las portadas laterales y concretamente la de arriba, citándose en relación con ellas a otro albañil llamado Fernán García. Y ya en pleno XVI se trabajaba en el campanario.

 

Las obras de carpintería quedan también notablemente especificadas, interesándonos particularmente las cubiertas, por tratarse de uno de los alfarjes mudéjares de mayor importancia de la zona. Se nombran en relación con estas obras a los maestros carpinteros Pedro y Francisco Sánchez y parece haber sido el pintor Pedro Sánchez de Castro el principal decorador de las citadas cubiertas. El referido año 1473 debían estar las obras muy avanzadas hasta el punto de poder habilitar una parte para el culto. La noticia del viaje efectuado para conseguir del Provisor la licencia de reconciliación de la iglesia, hace suponerlo así.

Por fortuna, la iglesia conserva con la fisonomía que esta etapa de obras le impuso, hallándonos por tanto ante un conjunto de obras de arte bien documentado, de fecha relativamente antigua, que aparte del interés singular de las noticias históricas aportadas, servirán para identificar otras muchas, el día que el estudio de esta iglesia salga del marco del Catálogo para efectuarse con toda amplitud y comprensión. Ya antes de ahora se habían fechado las portadas en el periodo referido, siendo más notables la principal y la de la Epístola, que la opuesta. Por analogía arquitecténica cabe fechar próxima a ellas las ventanas existentes en la nave central.

 

También se ha valorado su airosa torre fachada de disposición alena al tipo corriente en la comarca y sí propio de la región serrana, que ya muestra destacadas huellas renacentistas. En el friso del cuerpo de campanas se halla una inscripción mutilada que dice así: A gra...i ho...estols Filipe. Reinando don Filipe i Pio Papa V y siendo ar...o don Cristobal de Rojas y Sandoval siendo mayordomo Alonso Sanchez. de Cala. Acabose año MDLXXII.

 

Una de las joyas de esta notabilísima iglesia son las cubiertas de carpintería morisca, a las que se ha hecho referencia antes. La artesa central es del tipo de par y nudillo, cuajada de lazos de a ocho, siendo muy de notar la decoración de las soleras del arrocabe donde hallamos entre las alfardas escudos pontificales de los Arzobispos Hurtado de Mendoza y Deza y otros elementos heráldicos, que contribuyen a fechar y sin duda ofrecerán datos de interés el día que sean estudiados debidamente.